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  ¿Qué factura ha dejado la crisis en las empresas españolas? 

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El principal damnificado por la recesión económica en España ha sido el empleo, ya que entre 2006 y 2014 se destruyeron el 21% de los puestos de trabajo, es decir, casi dos millones de empleos.

En esos ocho años el número de empresas también se redujo un 12% y la facturación total, un 10%.

En consecuencia, "la productividad por empleado aumentó un 14%, debido a que la destrucción de empleo fue mucho mayor que la disminución de la facturación de las compañías".

De todas formas, el aumento de la productividad no fue homogéneo, ya que se incrementó un 35% en la industria, un 30% en la agricultura y un 7% en los servicios, mientras que decreció un 5% en la construcción.

En cuanto al tamaño de las empresas, se ha pasado de una media de 16,2 empleados por compañía en 2006 a 14,5 en 2014.

Son datos de una investigación del profesor del IESE Miguel Ángel Ariño publicada bajo el título Evolución del tejido empresarial español de 2006 a 2014, que analiza la evolución de diversos parámetros a nivel agregado, por sectores y por comunidades autónomas.

Los sectores más y menos afectados
La gran recesión provocó en la construcción la destrucción del 65% de la facturación, el 64% de los puestos de trabajo y el 42% de las empresas. Como consecuencia, su peso dentro de la economía española pasó de ser casi el 14% en 2006 a poco más del 5% en 2014.

El sector industrial vio reducido en un 28% su empleo y en un 22% el número de empresas, aunque la facturación total prácticamente se mantuvo, con un descenso de solo el 2%.

En el sector servicios se destruyeron el 8% de los puestos de trabajo, un porcentaje muy inferior a la media de la economía española, y prácticamente se mantuvieron tanto el número de empresas como su facturación, con una reducción de solo el 1%.

El informe señala que el sector agrícola ha sido el que mejor ha sobrellevado la crisis, ya que la facturación aumentó un 29%, el número de empresas creció un 17% y solo se perdieron el 1% de los puestos de trabajo. De todas formas, hay que tener en cuenta que "el peso de este sector en la economía española es de apenas el 1,4%".

Análisis geográfico

Las comunidades autónomas menos afectadas por la recesión fueron Madrid, País Vasco, Cantabria, Galicia y Navarra. En el extremo opuesto, las más perjudicadas fueron Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Canarias, Andalucía y Aragón.



Tras analizar la evolución de los diferentes sectores en cada territorio, el autor recomienda que cada comunidad autónoma potencie algunos de ellos en función del crecimiento que han experimentado entre 2006 y 2014 y su peso en esa comunidad.

El informe advierte que "las comunidades en las que cerró un buen número de empresas son aquellas en las que la facturación no disminuyó tanto y, sin embargo, las comunidades que mantuvieron compañías sin cerrar redujeron sustancialmente su facturación".

Este hecho, según el autor, parece indicar que las empresas ineficientes han desaparecido "en los lugares donde ha habido una mayor reducción de compañías" y se han mantenido "en los que la disminución sufrida ha sido menor".

Sobre la investigación
El autor ha examinado las empresas contenidas en la base de datos SABI (Sistema de Análisis de Balances Ibéricos), que no contempla el sector financiero ni el asegurador. Tampoco se incluye el análisis del sector público, el trabajo de los autónomos ni el conjunto de minipymes, que en España suponen aproximadamente medio millón de compañías.
Artículo basado en:  Evolución del tejido empresarial español de 2006 a 2014
Año:  2017
Idioma:  Español